Osmel Sousa rompe el silencio, pero lo que calla dice más que sus palabras.

osmel.jpgOsmel Sousa rompe el silencio, pero lo que calla dice más que sus palabras foto Osmel Sousa en una foto de instagram
POR ALICIA CIVITA El Nuevo Herald.
Parece que Osmel Sousa ha estado viendo “Un nuevo día”. El llamado Zar de la Belleza rompió el silencio sobre su salida de la Organización Miss Venezuela en dos largas publicaciones en Instagram. Explicó porqué dejó el concurso que parecía tejido con su ADN y se defendió de las acusaciones de que había sido parte activa del escándalo de prostitución que obligó al concurso a cerrar sus puertas esta semana.

Pero su abstuvo de decir que las acusaciones que pesan sobre la fábrica de reinas de belleza más importante del continente eran falsas.

“En tiempos de confusión e irresponsabilidad, permítanme ser franco, directo y responsable”, comienza el mensaje de Sousa, quien durante años se movió entre Caracas y Miami y ahora está radicado permanentemente en el sur de la Florida. “Mis riquezas son en recuerdos, mis millones son en aplausos y mi mayor satisfacción es el éxito y proyección que el evento le dio a innumerables mujeres Venezolanas (únicas, especiales, talentosas) a quienes llevo por siempre en mi corazón y quienes son las únicas joyas que guardo en mis tesoros”.

“Nadie se imagina el dolor que me produce ver el nombre de Venezuela mancillado estos últimos días y ver cómo pretenden destruir logros y reputaciones que tomaron años de incansable esfuerzo construir”, agrega Sousa. No es para menos. Varias investigaciones periodísticas y un libro que cae en el género de realidad ficcionalizada han destapado la podredumbre detrás de la hermosa cara del Miss Venezuela.

Analistas y ex misses han vinculado la salida de Sousa de la organización con el escándalo que venía cocinándose y pareciera que esta es una de las razones por las que decidió tocar el tema.

“Por más de 40 años yo fui presidente del Miss Venezuela, no lo soy ahora simplemente por diferencias importantes con directivos de la empresa que estos últimos años se han dedicado a minar mi autoridad y a desplazarme profesionalmente hasta el punto de contradecir mis decisiones y desautorizarme abiertamente en mis labores y ante mi equipo de trabajo. Así, simplemente no tenía sentido seguir ejerciendo mi labor”, aseguró, confirmando rumores de que dentro de la Organización Cisneros, dueña del Miss Venezuela, había fuerzas que querían desplazarlo.

“El trato y la interacción con todas las candidatas por supuesto que no fue por igual ya que cada quien tiene su propia personalidad y las actitudes difieren. Pero el respeto a ellas como persona y las exigencias para con ellas como profesionales y representantes de los valores y belleza de la mujer venezolana siempre fueron el común denominador. Reconozco que alguna de ellas puede haber percibido alguna falla en mi trato hacia su persona y reconozco también que en ese hecho exista una falla de mi parte”, indicó horas después de que Miss Venezuela 2013, Migbelis Castellanos, aseguró en Telemundo que Sousa la había tratado mal. Alicia Machado, quien apareció en el mismo programa con ella aseguró lo contrario.

Sosa no podía dejar de tocar el escándalo. Las investigaciones periodísticas aseguran que más del 30 por ciento de las candidatas del Miss Venezuela han debido otorgar favores sexuales a hombres adinerados, muchos de ellos en el régimen chavista-madurista o empresarios relacionados con él, para cubrir los gastos del concurso, que colocaron en más de $30,000, una cantidad descabellada en un país donde el salario mínimo el mes pasado era del equivalente a $6.

También afirman que a cambio de acceso a las candidatas, varios directivos de Miss Venezuela se vieron generosamente beneficiados financieramente.

En este sentido Sousa señala: “Me parece inaudito que yo tenga que negar algo que de por sí es absolutamente e inherentemente falso, pero para efectos de claridad y responsabilidad lo digo: En ningún momento yo he actuado en perjuicio de ninguna de las miles de candidatas que pasaron bajo mi mando en el Miss Venezuela. Mi trabajo y mi vocación fue siempre proteger a las candidatas por encima de todo hasta llegar al punto de la sobreprotección. De eso pueden dar fe miles de candidatas que pasaron por la quinta (la casa donde funciona el Miss Venezuela y viven las concursantes)”.

“Mi trayectoria y mis logros dan fe absoluta de mi conducta profesional e intachable por más de 40 años. Logros que serían imposibles si hubiese actuado con mala fe o usando a otras personas especialmente a personas bajo mi responsabilidad y protección como moneda de cambio para lucrarme económicamente. A estas alturas, mi vida austera y sencilla y mis pocas posesiones materiales responden por sí solos a cualquier insinuación de riquezas indebidas”, agrega.

A sus 71, años, Sousa tiene desde el año pasado una academia de modelaje en Miami y buscaba abrir otra nueva en Caracas. No está retirado.

¿Pero se nota lo que falta en su mensaje? Una negación absoluta de que las chicas se estén prostituyendo para poder financiarse el concurso, o incluso participar en él. Lo único que parece decir Sousa es que él no fue. A veces justamente lo que no está es lo que más se ve.

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