Trump es un candidato a tirano”

Trump es un candidato a tirano”, dice el escritor mexicano Enrique Krauze
Enrique Krauze ha escrito unos 20 libros sobre México y América Latina y ha criticado tanto a la izquierda como a la derecha y, como conocedor de la historia del continente, sabe cuánto sufriría América Latina una posible elección de Donald Trump.
Por: Juan SebastiánJiménez Herrera
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Foto: AP

El escritor e historiador mexicano Enrique Krauze.
Para él, el principal afectado sería México porque, dice, duda de que “Trump sepa, fuera de México, cuáles son los otros países que componen el continente”. Sus temores son, en realidad, en relación a lo que va a pasar al interior de los Estados Unidos. Su dictamen es claro: se viene, para ese país, una crisis sin precedentes desde la Guerra Civil.

¿Cuál sería el panorama para América Latina con una victoria de Donald Trump?

En primer lugar, creo que el país más preocupado con una victoria de Trump es México: ha sido chivo expiatorio, el país al que ha agredido casi en todos los frentes: diplomático, político, económico, comercial, de seguridad, en el tema de la migración. No hay un aspecto de la relación bilateral que no saldría afectado severamente y de maneras que ahora no podemos prever.

Creo que, en el caso de Trump, probablemente, se congelaría el avance que se ha tenido con Cuba; no creo que se revierta, pero se congelaría. Pero no creo que cambie mucho más con respecto a la región. No creo que mueva un dedo con respecto a Venezuela. Francamente, estoy dudando de que el señor Trump sepa, fuera de México, cuáles son los otros países que componen el continente.

Es un ignorante infinito y solamente piensa en sí mismo; claro, pero también en México, en China, en Japón. De modo que esa es mi respuesta: creo que afectaría particularmente a México.

Y en el caso de Clinton…

En el caso de Hillary Clinton, bueno, yo creo que podríamos esperar una continuidad, en América Latina, con respecto a lo que ha sido la presidencia de Barack Obama y, de nuevo, el país que se vería más afectado sería México, pero en este caso por la gran torpeza del gobierno de Enrique Peña Nieto, de haber invitado a Trump a México.

Aunque ahí sería un problema –yo creo–, de que se daría una tensión diplomática, por un tiempo, por el agravio de haber invitado a Donald Trump a México, como se hizo el 31 de agosto.

¿Y en el caso de Colombia? Teniendo en cuenta el rol casi que protagónico que tuvo ese país en el proceso de paz con las Farc…

En el caso de Clinton, yo considero que tendría una continuidad con el gobierno de Barack Obama. Pero, en el caso de Trump, francamente, no veo que la revolución que armaría este hombre, o el caos que armaría este hombre, de carácter mundial, tuviera un interés particular de incidir en cambiar el tema colombiano. Eso es lo que pienso. Tampoco es un hombre que piense mucho en términos ideológicos; es un candidato a tirano, a dictador, pero que no piensa mucho en esos términos.

Yo creo que el delicado tema colombiano sigue estando en manos de los propios colombianos. Todos los que deseamos y queremos a Colombia esperamos que lleguen a un avance que rompa este impasse que se ha creado.

¿Cuán viables son algunas de las propuestas de Trump en materia migratoria? Como el muro entre México y Estados Unidos…

No. No creo que el muro sea posible, más que en términos simbólicos. Pero sí creo que este hombre puede promover más redadas; en otras palabras: deportar más gente. Y lo que ya ocurre, ocurrirá. Eso es absolutamente seguro. Es una especie de sicosis, un miedo en la población de mexicanos indocumentados, en general, en la población latina, de sentirse que al día siguiente, a la noche siguiente, pueden apresarlos, deportarlos y separar familias, desgarrar familias. Ese es un miedo, muy real, de sentirse perseguidos. Que en eso sí se va a profundizar si gana Trump.

Lo que yo temo más, dentro de los Estados Unidos, es un recrudecimiento de las tensiones étnicas. Quienes estaban en los márgenes, como el Ku Klux Klan, por ejemplo, van a sentirse con mayores derechos de imponer sus actitudes, sus prejuicios y hasta su violencia.

¿Por qué cree, en ese sentido, que hay migrantes que han dicho que van a votar por Trump?

Bueno, porque el ser humano, por naturaleza, es más irracional que racional y porque a veces los mayores enemigos de los latinos son los latinos mismos, que sienten que ya ganaron su espacio ciudadano, que ya son más estadounidenses que los propios “gringos” y que, entonces, hay que cerrarle la puerta a que entren más. Es una reacción de enorme mezquindad y de falta de las más elementales fraternidad y solidaridad.

¿Cuán apocalíptica sería una victoria de Trump?

Yo no usaría la palabra apocalíptica. Pero creo que esto, para Estados Unidos, es la crisis más seria en 150 años; esto no es el apocalipsis, es simplemente una crisis muy seria. Confío en que las instituciones republicanas, su tradición de libertades y el hecho mismo de que esta presidencia, como todas, no tiene más de cuatro años; confío en que todos esos límites puedan operar para poder minar el poder —que, sin duda, querrá ser dictatorial— de Donald Trump.

¿Estaría dispuesto a hacer un pronóstico?

No. No me quiero pronunciar sobre quién va a ganar. Lo único que sé es que la democracia de los Estados Unidos tiene, ahora, su prueba más grave y estará sometida a una prueba de resistencia muy grande, gane quien gane. Pero que la prueba con Trump será mucho mayor. Y que la batalla democrática interna, la que tendrán las instituciones de esa República, será enorme. Casi sin precedentes.

Es decir, puede que Trump no gane e igual va a haber consecuencias…

Sí, exactamente. Entonces es un proceso de alivio, de ir limando esas asperezas, de una reconstrucción del tejido político que, la verdad, ya venía de tiempo atrás deteriorándose, de mucho tiempo atrás. Pero todo tendrá que revisarse. Los republicanos tendrán que abrirles espacios a nuevos liderazgos y los demócratas también. Pero el daño que ha hecho Trump ha sido severo.

¿Qué causó este fenómeno Trump?

A mi juicio el papel del individuo en la historia cuenta. Lenin explica mucho la Revolución Rusa; Hitler, la Guerra Mundial. Y Mussolini y Perón y Chávez. Para mí, la explicación número uno del fenómeno del “trumpismo” es el propio Trump y la misteriosa fascinación que ejerce sobre algunos pueblos la figura de un dictador.

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